Establecer de cuatro a cinco comidas principales al día

No comer entre horas

Otorgar importancia al desayuno

Consumir preferentemente alimentos ricos en fibra, como frutas, verduras, legumbres, etc.

Comer pescado al menos dos o tres veces a la semana

Limitar el consumo de bebidas azucaradas, como refrescos, bollería industrial aperitivos de bolsa, etc.

Limitar en consumo de frituras y rebozados

Cocinar las legumbres evitando las grasas y embutidos

Fomentar la actividad física y los juegos al aire libre, limitando los horarios de televisión, ordenador o consolas